La marca del monstruo”, de Jack Williamson, es un relato corto de terror pulp escrito a principios del siglo XX. Ambientado en una decadente ciudad apalachea impregnada de creencias ocultistas, la historia sigue los pasos de un joven que regresa a un lugar dominado por supersticiones y rumores sobre un gemelo monstruoso, un sótano manchado de sangre y un altar en la cima de una colina. Claiborne Coe vuelve a Creston para casarse con Valyne, pese a las terribles advertencias de su padre adoptivo, el doctor Kyle. Tras un encuentro brutal con Jud Geer y al ver a una “criatura” encadenada en el sótano, Kyle convence a Clay de que es medio demonio y tiene un gemelo monstruoso. Cuando ese “monstruo” escapa y secuestra a Valyne hacia el altar del bosque, Clay lucha contra él; el disparo de rifle de Kyle mata a la bestia. Entonces, Valyne revela que lo que parecía un reloj es en realidad el de Jud, lo que demuestra que el “monstruo” era en realidad él mismo, disfrazado con una máscara. Kyle confiesa haber urdido un complot —con la complicidad de su familia— para aterrorizar a Clay y obligarlo al suicidio con el fin de apoderarse de su fortuna; cuando Clay apunta su arma contra ellos, lo mata en defensa propia. Finalmente, Clay y Valyne abandonan Creston para siempre.