«De goudzoekers», de Gustave Aimard, es una novela escrita a mediados del siglo XIX. Sigue al bucanero Montbars el Exterminador, a su feroz secuaz Tributor y a sus camaradas mientras se deslizan hacia aguas en poder de los españoles cerca del golfo de Venezuela para reconocer el terreno y preparar un audaz ataque a Maracaibo. Cabe esperar peligros de selva y de río, exploración furtiva y un choque de motivos: venganza para algunos, una mujer desaparecida para otros. El inicio de la novela encuentra a tres hombres en un prauw (canoa) que desembarcan en una desembocadura oculta de un río en la costa venezolana y se revelan como Hermanos de la Costa: Montbars, Luiwammes y el gigante Tributor, con su sagaz sabueso Monaco. Tras sobrevivir a un naufragio, se dirigen a Maracaibo, abriéndose paso entre ahogadoras malezas acuáticas y una noche de aterradores enjambres de caimanes mientras buscan pescado, aves y fruta. Un oso abatido a medianoche por Tributor conduce a un alegre reencuentro con los aliados Philippe y Pitrians, cuyo bergantín cercano, víveres y dinero transforman las probabilidades. Al amanecer se reparten las tareas de reconocimiento —litoral, sondajes, rutas tierra adentro— mientras Montbars y Philippe planean entrar en la ciudad con convincentes papeles españoles; interludios naturalistas (duelos y nidos de caimanes) puntúan su marcha hacia el barco oculto, donde un consejo final concluye con Montbars exigiendo el mando exclusivo y Philippe prometiendo obediencia, cuando la empresa comienza de verdad.