Libros infantiles y sus ilustradores”, de Gleeson White, es un examen exhaustivo de la evolución y las contribuciones artísticas de la literatura infantil; probablemente fue escrito a finales del siglo XIX. Este trabajo analiza profundamente la relación entre texto e ilustración, señalando cómo los artistas han enriquecido significativamente los libros infantiles, transformándolos de meros instrumentos educativos en creaciones artísticas vibrantes que atraen a las mentes jóvenes. Aborda diversos temas, contextos históricos y ilustradores destacados que han influido en el desarrollo de este género. El inicio de este tratado sienta las bases para una exploración del complejo vínculo entre los libros infantiles y sus ilustradores, expresando tanto nostalgia por el pasado como entusiasmo por el presente. White reflexiona sobre la dificultad de capturar la esencia de la literatura infantil y destaca que unas buenas ilustraciones mejoran en gran medida la experiencia de lectura del niño. Reconoce los trabajos previos y a los artistas que abrieron el camino al desarrollo de este género, y demuestra una profunda conciencia del impacto social de la literatura infantil. En resumen, esta introducción ofrece un análisis detallado de la literatura infantil tanto en el pasado como en el presente, celebrando su importancia artística y emocional.