La marquesa de Sade” de Rachilde es una novela escrita a finales del siglo XIX. La historia gira en torno a una joven llamada Mary, quien debe enfrentar las complejidades de su vida familiar, poniendo de manifiesto los contrastes entre la inocencia y las realidades más oscuras de la existencia. Entre las figuras clave están su estricta prima Tulotte, encargada de imponer disciplina, y su padre, el coronel Barbe, quien lucha con las cargas de la vida militar y con la enfermedad de su esposa. El libro establece una base intrigante que promete una mezcla de curiosidad infantil y temas sombríos propios de la edad adulta. En el comienzo, conocemos a Mary, una niña de siete años, y a su prima Tulotte mientras atraviesan un paisaje afectado por una ola de calor en dirección al matadero de la ciudad. Mary es curiosa y algo desafiante, lo que da lugar a situaciones cómicas cuando expresa su malestar y desea ver a las vacas. Al llegar al matadero, Mary presencia el brutal proceso de sacrificio de animales, lo cual la conmueve profundamente. La escena está llena de contrastes: la alegría de la curiosidad infantil se enfrenta con las crudas realidades de la vida y la muerte. El desorden emocional de Mary emerge a través de sus sueños febriles, fusionando su inocencia con temores angustiosos sobre la mortalidad y las dinámicas familiares, en particular la enfermedad de su madre y la severidad de su padre.