Óperas que todo niño debería conocer”, de Mary Schell Hoke Bacon, es una colección de descripciones y análisis sobre famosas óperas dirigida a niños, probablemente escrita a principios del siglo XX. El libro se centra en algunos de los mejores ejemplos de esta forma artística y tiene como objetivo hacerlas accesibles al público juvenil, ofreciendo información sobre sus historias y su música, al tiempo que destaca la belleza y complejidad de la ópera como género. Al inicio del libro se encuentra el prefacio, en el que se analizan las dificultades que conlleva seleccionar las óperas que se incluirán y se reflexiona sobre la naturaleza subjetiva de la calidad y popularidad de estas obras. La autora insiste en que el objetivo no es solo presentar grandes creaciones, sino también ayudar a los niños a comprender la riqueza y diversidad del mundo de la ópera, tanto en términos de narrativa como de música. Se mencionan diversas óperas y compositores que serán abordados en el libro, lo que prepara el terreno para un viaje a través del mundo de la ópera, que permitirá apreciar su historia, diversidad y capacidad para evocar emociones en los espectadores. La autora afirma que comprender las historias que subyacen a la música mejora en gran medida la experiencia general al escuchar una ópera.