El Louvre: Cincuenta láminas en color” de Paul G. Konody y Maurice W. Brockwell es un volumen de arte ilustrado escrito a principios del siglo XX. Este trabajo se centra en la vasta colección que alberga el Museo del Louvre, destacando su importancia histórica e incluyendo análisis detallados de numerosas pinturas de diversos artistas y escuelas artísticas. El libro analiza obras notables, como la “Mona Lisa”, y tiene como objetivo proporcionar a los lectores información sobre la evolución de los estilos artísticos representados en el museo. Al inicio del texto, los autores presentan una introducción en la que exponen su intención de estudiar sistemáticamente las pinturas del Louvre, referiéndose a los artistas por sus nombres ampliamente reconocidos y no por las denominaciones oficiales de los catálogos. Subrayan la importancia del análisis crítico en relación con la atribución de estas obras, especialmente en el caso de las pinturas italianas, así como el papel del contexto histórico a la hora de interpretarlas. La introducción también detalla el desarrollo histórico del Louvre como colección real, incluyendo anécdotas sobre monarcas importantes, como Francisco I, quien sentó las bases de esta colección artística, y ofrece breves información sobre los distintos artistas y su contribución a la prestigiosa colección del museo.