El folclore como ciencia histórica”, de George Laurence Gomme, es una publicación científica redactada a principios del siglo XX. Este trabajo examina la compleja relación entre la historia y el folclore, argumentando que este último puede aportar información histórica de gran valor sobre la evolución psicológica, social y cultural de la humanidad. A través de diversos ejemplos y análisis, el autor pretende demostrar cómo el folclore constituye una fuente valiosa para comprender los acontecimientos históricos y las estructuras sociales. El inicio del texto sienta las bases para explorar al folclore como una fuente histórica legítima, abordando el escepticismo generalizado que rodea su valor entre los historiadores. Gomme destaca las lagunas existentes en las narrativas históricas tradicionales y subraya que el folclore puede llenar estas vacíos al preservar detalles sobre la vida cotidiana, las costumbres comunitarias y eventos importantes que la historia oficial a menudo pasa por alto. Sugiere que, al integrar el folclore en los estudios históricos, los investigadores pueden obtener una comprensión más completa de las sociedades del pasado, ilustrando este punto con la rica tradición asociada al “vendedor ambulante de Swaffham” como caso de estudio. Este ejemplo demuestra cómo las leyendas locales pueden encapsular verdades históricas más amplias, superando así la brecha entre el folclore y la historia documentada.