La ruta terrestre siberiana de Pekín a San Petersburgo” de Alexander Michie es un relato histórico escrito a mediados del siglo XIX. Este trabajo ofrece una narración de primera mano del viaje del autor desde China hasta Rusia, pasando por Mongolia y Siberia, describiendo en detalle los paisajes, las culturas y las experiencias vividas en el camino. El objetivo del libro es dar a conocer una ruta que hasta entonces había quedado en gran medida inexplorada y, como se indica en el prefacio, proporcionar nuevos conocimientos sobre las regiones atravesadas. En el inicio del libro, Michie explica los motivos que lo impulsaron a emprender este viaje: la influencia de otros viajeros y su deseo de descubrir los misterios de regiones poco conocidas. Contrasta las dificultades y molestias del viaje por mar con el atractivo de la ruta septentrional, que atraviesa climas hostiles y paisajes desconocidos. Además, describe los cambios sociales que se estaban produciendo en China en aquel momento, especialmente en relación al acceso de extranjeros y las restricciones impuestas por el gobierno local, lo que prepara el terreno para relatar sus experiencias durante el viaje. La narración está llena de observaciones sobre la geografía, las costumbres locales y las dinámicas de las interacciones entre extranjeros y nativos, llevando al lector de manera efectiva al contexto histórico de este viaje.