Crímenes de los predicadores en Estados Unidos y Canadá”, de M. E. Billings, es un análisis crítico de las faltas de conducta del clero escrito a principios del siglo XX. Este trabajo recopila de manera minuciosa ejemplos de defectos morales entre los religiosos, cuestionando la narrativa dominante que equipara la creencia religiosa con la integridad moral. El texto aborda las discrepancias entre los ideales defendidos por los líderes religiosos y su comportamiento real, con el objetivo de exponer la hipocresía existente en el clero. Al inicio del libro se presenta un ejemplo significativo: el actor Henry E. Dixey cuestionó los estándares morales de los ministros en comparación con los de la profesión teatral. Esto sienta las bases para una investigación sistemática de las transgresiones del clero, y se citan numerosos casos de predicadores acusados de diversos delitos, especialmente aquellos relacionados con comportamientos inmorales. Billings sostiene que las altas expectativas depositadas en los religiosos justifican un examen más detallado de su conducta moral, la cual a menudo queda protegida de la responsabilidad pública debido al respeto social hacia sus posiciones.