Los grandes médicos de la antigüedad”, escrito por James J. Walsh, es un relato histórico redactado a principios del siglo XX. Este trabajo examina la evolución de la ciencia médica durante la Edad Media, cuestionando la idea de que este período estuviera desprovisto de avances significativos en el campo de la medicina. El libro destaca las contribuciones de diversos médicos y eruditos provenientes de contextos cristianos, judíos y árabes, mostrando cómo preservaron y desarrollaron los conocimientos médicos de la antigua Grecia. En su introducción, Walsh expresa su intención de redefinir las percepciones comunes sobre la medicina medieval, a menudo considerada estancada y primitiva. Insiste en que la época medieval contó con numerosas figuras médicas destacadas que lograron avances importantes en el entendimiento y la práctica de la medicina, pese a las dificultades del momento, como la caída del Imperio Romano y los disturbios sociales. Walsh también alude a un tema central: el redescubrimiento de conocimientos perdidos, señalando que muchos avances médicos se produjeron solo para ser olvidados y luego reinventados más tarde. Esto prepara el terreno para los capítulos siguientes, que detallan los logros de las principales figuras médicas de esa época.