*El futuro de una ilusión*, de Sigmund Freud, es un tratado psicoanalítico escrito a principios del siglo XX. En él, la religión se examina como una ilusión colectiva nacida de los deseos humanos y de la impotencia infantil, y se analiza cómo la civilización podría mantener el orden social sin autoridades sagradas. Al fusionar psicología, crítica cultural y filosofía, el texto aboga por reemplazar las bases religiosas por un entendimiento racional y científico. En su introducción, el tratado define a la cultura como tanto la conquista humana de la naturaleza como la regulación de las relaciones sociales, destacando que se basa en el trabajo, la coerción y la renuncia instintiva, elementos que provocan resistencia. A continuación, analiza los elementos «psíquicos» que sustentan a la cultura: prohibiciones y privaciones, su parcial internalización en el superego, las desigualdades de clase, el orgullo derivado de los ideales culturales y las compensaciones ofrecidas por el arte; todo esto culmina con la religión como el instrumento más poderoso para mantener dicho orden. La religión se presenta aquí como una proyección de la impotencia infantil y del anhelo hacia un padre ideal, que «humaniza» a la naturaleza, promete justicia e inmortalidad y afirma su autoridad sin ninguna prueba; estas doctrinas son calificadas de «ilusiones» basadas en el deseo de satisfacción personal y no en evidencias objetivas. Anticipando objeciones sobre que la sociedad colapsaría sin fe, el texto sostiene que las leyes deben justificarse por necesidades sociales, reinterpreta a la religión como una neurosis obsesiva universal con raíces totemísticas y aboga por una «educación hacia la realidad» y por un gradual recurso a la razón y la ciencia, aunque reconoce que este proceso será lento y controvertido.