Los encantos del bosque”, de André Theuriet, es una novela infantil escrita a finales del siglo XIX. Narra la historia de un niño provinciano cuya imaginación, estimulada por los cuentos de hadas y el encanto del bosque, se mezcla con la vida cotidiana, dando lugar a aventuras tanto cómicas como peligrosas. Guiado primero por su alegre abuelo, ex guardabosques, luego por su estricta abuela y finalmente por su impulsivo amigo Bigeard, el relato explora cómo el asombro, la tentación y el coraje florecen en los límites del bosque. Al comienzo de la novela, un niño de siete años llamado Juvigny pasa sus días con sus abuelos, cerca de una tienda de sombreros; devora libros de cuentos de hadas y queda fascinado tras ver la representación de “La Bella Durmiente” por una compañía itinerante. Su amable abuelo, apasionado por el aire libre, contrasta con su abuela, muy práctica y severa. En la escuela, conoce a Claude Bigeard, un compañero astuto que se convierte en su confidente; juntos sueñan con encontrar a una “Princesa Verde” escondida en lo más profundo del bosque. Tras recibir castigos y fracasar en una lección, los dos huyen de la escuela, deambulan por el mercado y deciden buscar a esa princesa imaginaria en el vasto bosque. En su camino se encuentran con Césarin, un alegre vagabundo flautista; roban cerezas y logran escapar de una guardia antes de adentrarse en un majestuoso bosque donde ya cae la noche. Un intento infantil de “magia” con huevos robados fracasa; sus ánimos se exaltan y, ante el hambre, el dolor y la oscuridad, se pierden en el camino, aterrorizados por el canto del búho y los imponentes árboles… Esto marca el paso de un ambiente encantador hacia un peligro real.