Tinta”, de Dezső Kosztolányi, es una novela escrita a principios del siglo XX. La narración comienza en vísperas de la guerra, contraponiendo la vida cotidiana de los ciudadanos con el caos inminente del conflicto. Se centra en las experiencias de un joven estudiante atrapado en las realidades de un mundo al borde de la transformación, explorando temas como la inocencia, el cambio social y la sombra de la guerra. El comienzo de “Tinta” describe el día en que se difunden las noticias de la guerra, ofreciendo una descripción vívida y llena de detalles sobre el ambiente del país mientras la gente sigue con sus rutinas diarias, ignorante de la gravedad de la situación que se avecina. Entre ellos se encuentra un estudiante de diecisiete años que se adentra en las colinas, reflexionando sobre cuestiones filosóficas y encontrándose inesperadamente con soldados, lo que simboliza la intrusión de la guerra en la conciencia individual y colectiva. Kosztolányi captura con maestría las primeras fases de la indiferencia social, contraponiendo la tranquilidad con la sensación ominosa de un cambio inminente y turbulento, prefigurando así el paisaje emocional que se desplegará a medida que avanza la narración.