Introducción a la historia de la ciencia”, de Walter Libby, es un relato histórico escrito a principios del siglo XX. Este trabajo ofrece una visión general del desarrollo del pensamiento científico desde civilizaciones antiguas como Egipto y Babilonia, pasando por los griegos y romanos, poniendo énfasis en las raíces prácticas de la investigación científica. Su objetivo es presentar a la ciencia como una búsqueda dinámica y colectiva, moldeada por diversas culturas y contextos históricos. El libro comienza analizando la importancia de las primeras prácticas científicas en las civilizaciones antiguas, destacando especialmente Egipto y Babilonia. Explora cómo estas sociedades crearon sistemas esenciales de medida y cronometría, como la semana de siete días y las divisiones del compás, motivadas por necesidades prácticas. El texto señala que el conocimiento en astronomía, geometría y medicina surgió principalmente a partir de los esfuerzos por enfrentar los desafíos de la vida, lo que sentó las bases para que la ciencia se convirtiera en una narrativa en evolución, entrelazada con el progreso humano y las necesidades sociales. Este primer capítulo sienta las bases para el posterior estudio del desarrollo científico, resaltando su continuidad e interconexión a lo largo de la historia.