Alquimia: Antigua y Moderna” de H. Stanley Redgrove es un relato histórico escrito a principios del siglo XX. Este trabajo analiza los aspectos filosóficos y experimentales de la alquimia, examinando su relación con el misticismo y los últimos avances en las ciencias físicas. Redgrove busca reemplazar la percepción obsoleta de la alquimia como una mera superstición, presentándola en cambio como un importante precursor de la química moderna y una fuente valiosa para comprender el entendimiento humano del universo físico. En el prólogo del libro se introduce el concepto de alquimia, destacando su naturaleza dual como práctica física y filosofía espiritual. Redgrove explica que, aunque la alquimia a menudo se considera de manera simplista como un intento por transformar metales básicos en oro mediante la Piedra Filosófica, en realidad representa una investigación más profunda sobre la naturaleza de la realidad. Resalta la creencia de los alquimistas en una unidad cósmica y sus esfuerzos por lograrla a través de métodos experimentales, al tiempo que reconoce los elementos místicos presentes en sus doctrinas. Este prólogo sienta las bases para el análisis posterior de la vida y las enseñanzas de destacados alquimistas, así como de su contribución a la química y al misticismo.