Detener la fuga” de Madeline Leslie es una novela moral y doméstica escrita a mediados del siglo XIX. Describe cómo el derroche, la deshonestidad y la intemperancia agotan tanto la fortuna como el carácter de las personas, y cómo tía Mercy Lovell, astuta y bondadosa, ayuda a una joven pareja ingenua —Lily y Lawrence Everett— así como a la familia Allen, que atraviesa dificultades, a aprender sobre economía, responsabilidad y autocontrol. En el comienzo de la novela, tía Mercy visita la lujosa casa de los Everett y percibe inmediatamente que hay problemas: el gasto imprudente y los sirvientes deshonestos prevalecen, mientras que Lily sabe muy poco sobre las tareas domésticas. A través de su observación discreta, descubre casos de derroche y robo; aconseja a Lawrence, le cuenta su propio doloroso pasado que la llevó a convertirse en la protectora de su familia, y luego se marcha. La narrativa continúa con Mary y Joseph Allen, parientes de Lawrence, cuya granja fue arruinada por el consumo excesivo de alcohol. Gracias a un compromiso por la sobriedad y la ayuda de tía Mercy, comienzan a trabajar duro, a estudiar y a ahorrar. Cuando Lawrence enfrenta una crisis profesional, tía Mercy regresa, descubre que los sirvientes están involucrados en un negocio ilegal con un comerciante y hace que sean arrestados; mientras tanto, Lily aprende sobre economía práctica. El extracto concluye con la familia Allen, ahora reformada y próspera: Joseph trabaja como jardínero principal, tienen una vaca y gallinas, y sus hijos estudian y trabajan diligentemente, ganándose el respeto de sus empleadores.