Nuestras escuelas en tiempos de guerra… y después”, de Arthur D. Dean, es un relato histórico probablemente redactado a principios del siglo XX, durante un período de importante movilización nacional en el marco de la Primera Guerra Mundial. El libro analiza el papel y la transformación que experimentaron las escuelas estadounidenses como respuesta a las exigencias de la guerra, abogando por que la educación sirva tanto a las necesidades inmediatas del país como a los beneficios a largo plazo para la sociedad. Ofrece un examen detallado de cómo la educación puede y debe alinearse con las responsabilidades de la ciudadanía y el servicio nacional, reflejando así una filosofía más amplia que combina el aprendizaje práctico con la participación en la comunidad. El prólogo del libro establece el contexto al subrayar que los esfuerzos de guerra en Estados Unidos iban más allá del poder militar y también incluían la movilización de recursos nacionales, entre ellos la educación. Dean insiste en la importancia de integrar en los planes de estudio temas y responsabilidades relacionadas con la guerra, proponiendo una nueva relación entre la educación, el servicio al estado y el fomento de la responsabilidad cívica entre los jóvenes. Critica los enfoques históricos adoptados por otros países y aboga por una estrategia constructiva y orientada al futuro que utilice la guerra como oportunidad para mejorar e innovar las prácticas educativas.