Una carta abierta sobre la traducción”, de Martín Lutero, es un tratado teológico escrito a principios del siglo XVI, durante el período de la Reforma. Este texto sirve como defensa de las traducciones que Lutero realizó de la Biblia al alemán, respondiendo principalmente a las críticas de las autoridades católicas en relación con sus interpretaciones de las Escrituras. El texto analiza los desafíos y responsabilidades que conlleva traducir textos sagrados, especialmente cuando se trata de abordar cuestiones teológicas controvertidas como la justificación por la fe únicamente. En esta carta, Lutero responde a las preguntas de un amigo sobre sus elecciones en la traducción, en particular sobre la inclusión de la palabra “sola” en su versión de Romanos 3:28; defiende que la fe únicamente es fundamental para la salvación cristiana y necesaria para transmitir el significado pretendido por San Pablo. Subraya además la importancia de utilizar un lenguaje accesible que resuene con los hablantes comunes del alemán, en lugar de confiar exclusivamente en traducciones literales del griego o del latín, que podrían ser poco claras o engañosas. El apasionado defensor de un enfoque más detallado y sincero en la traducción que adoptó Lutero pone de manifiesto su convicción de que el lenguaje debe servir a las necesidades de quienes buscan comprender y relacionarse con la fe cristiana. A lo largo del texto, defiende también su autoridad y capacidad como traductor frente a las acusaciones de sus oponentes, afirmando que una comprensión adecuada de las Escrituras es de vital importancia para el bienestar de la iglesia.